martes, 15 de septiembre de 2026
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Amazon destruye libros físicos masivamente para alimentar sus sistemas de inteligencia artificial

La tecnológica Amazon ha sido señalada por la adquisición y posterior destrucción de grandes volúmenes de libros para digitalizar su contenido y entrenar sus modelos de IA.

Redacción Bitácora
Foto: xataka.com.mx

Amazon, la empresa fundada bajo un modelo de venta de libros por internet, enfrenta críticas crecientes por una estrategia operativa que involucra la compra masiva y destrucción sistemática de ejemplares físicos. Según reportes recientes, la compañía adquiere grandes cantidades de obras, incluyendo ediciones raras y especializadas, con el único propósito de escanear su contenido para alimentar sus modelos de lenguaje e inteligencia artificial. Este proceso implica la desintegración física de los tomos una vez que la información ha sido extraída y digitalizada, un método que ha generado cuestionamientos sobre la preservación del patrimonio literario.

El procedimiento, que se lleva a cabo en instalaciones industriales de alta capacidad, permite a la firma procesar miles de páginas por hora. Aunque la empresa sostiene que estas acciones están orientadas a mejorar la precisión y el alcance de sus herramientas tecnológicas, diversos sectores académicos y gremios editoriales han manifestado su inquietud. Argumentan que el valor intrínseco de un libro reside no solo en su texto, sino en su formato físico y en la historia de su circulación, elementos que se pierden irremediablemente en este ciclo de consumo tecnológico.

En el contexto de la propiedad intelectual, esta práctica pone sobre la mesa dilemas éticos sobre el uso de obras protegidas por derechos de autor. Mientras los desarrolladores de inteligencia artificial buscan conjuntos de datos cada vez más vastos y sofisticados para competir en el mercado global, las leyes actuales en diversos países, incluyendo México, enfrentan el reto de regular el uso de materiales físicos convertidos en insumos digitales sin una compensación clara para los creadores o los tenedores originales de los derechos.

Especialistas en tecnología y ética señalan que este fenómeno refleja la tensión entre la expansión de la capacidad computacional y la preservación de la cultura impresa. La destrucción de ejemplares raros es, para muchos críticos, una pérdida cultural irreparable, pues elimina la posibilidad de que futuras generaciones accedan a ediciones que, de otro modo, podrían conservarse en bibliotecas o colecciones privadas. Por ahora, el debate se mantiene abierto sobre si es necesario establecer límites legales más estrictos para las empresas que utilizan activos culturales para fines de entrenamiento algorítmico.

Finalmente, la industria editorial observa con cautela cómo este modelo de negocio impacta la disponibilidad de libros en el mercado secundario. La compra masiva por parte de grandes corporaciones reduce el inventario accesible para lectores y coleccionistas, alterando la dinámica de distribución tradicional. Se espera que en los próximos meses surjan pronunciamientos de organismos internacionales y nacionales sobre la viabilidad y los límites éticos de este tipo de prácticas en la era de la inteligencia artificial.

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