Jamieson Greer condiciona revisión del T-MEC a cooperación en seguridad y agua
El funcionario Jamieson Greer advirtió que la próxima revisión del T-MEC estará supeditada a los avances de México en temas hídricos y de seguridad.

El funcionario Jamieson Greer ha señalado que la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) estará estrechamente vinculada a la disposición del gobierno mexicano para colaborar en temas estratégicos. Según la postura expresada, la administración estadounidense considera que la gestión del agua y los indicadores de seguridad pública son elementos indispensables para garantizar la continuidad y el fortalecimiento de la relación comercial trilateral.
La propuesta de Greer sugiere que los mecanismos de diálogo sobre el tratado no deben limitarse exclusivamente a los aranceles o reglas de origen. El funcionario enfatizó que la estabilidad regional, afectada por la crisis hídrica en estados fronterizos y los desafíos operativos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, impacta directamente en las cadenas de suministro que dependen de ambos países.
Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha mantenido una postura de apertura al diálogo, reiterando que la revisión del T-MEC debe enfocarse en los beneficios económicos mutuos. Funcionarios de la Cancillería han señalado que, aunque la cooperación en seguridad es un tema prioritario para el Estado mexicano, los términos del acuerdo comercial tienen reglas técnicas específicas que deben respetarse para evitar distorsiones en el mercado.
Especialistas en comercio exterior advierten que vincular temas de seguridad nacional con acuerdos comerciales representa un cambio en la dinámica habitual de las negociaciones. Esta postura podría complicar las mesas de trabajo técnicas, obligando a las autoridades mexicanas a equilibrar sus políticas soberanas de gestión de recursos naturales con las presiones externas de sus socios comerciales.
El gobierno mexicano enfrentará en los próximos meses el reto de alinear estas exigencias con los compromisos internos, especialmente en lo que respecta a la distribución de agua y el combate a las organizaciones delictivas. La administración federal ha insistido en que cualquier acuerdo debe respetar la soberanía nacional, al tiempo que reconoce la importancia de mantener una relación estable y productiva con Estados Unidos para el desarrollo económico del país.


