Obligar a niños a terminar su comida afecta su saciedad natural
El nutriólogo Julio Basulto advierte que presionar a los menores para terminar sus platos altera su relación con la alimentación y el mecanismo de saciedad.

El nutriólogo Julio Basulto ha puesto sobre la mesa una problemática recurrente en los hogares mexicanos: la imposición de terminar todo el contenido del plato. Esta práctica, que se ha normalizado durante generaciones bajo la premisa de no desperdiciar alimentos, genera consecuencias negativas a largo plazo en el comportamiento alimentario de los niños, al ignorar sus propias señales de saciedad.
Según el especialista, al obligar a un menor a consumir más de lo que su cuerpo requiere, se interfiere con un proceso biológico fundamental. Este mecanismo natural permite que el niño identifique cuándo está satisfecho; sin embargo, la presión constante por dejar el plato vacío condiciona a los menores a comer por obligación externa y no por necesidad fisiológica, lo que puede derivar en desajustes metabólicos en la edad adulta.
El entorno familiar juega un papel decisivo en esta dinámica, ya que la mesa se convierte a menudo en un escenario de tensión en lugar de un espacio de aprendizaje sobre la nutrición. La recomendación de los expertos en salud es fomentar una relación saludable con los alimentos, donde se respete la autonomía del menor para decidir cuándo ha consumido la cantidad suficiente, evitando la creación de hábitos compulsivos.
Esta perspectiva se alinea con los esfuerzos de las autoridades de salud en México, quienes han enfatizado la importancia de la educación nutricional en la infancia. La prevención de trastornos alimentarios y el combate al sobrepeso requieren un cambio de paradigma en la crianza, donde la flexibilidad y el respeto a las señales del cuerpo sean los pilares para una vida más saludable.


